Tú estás señalando una de las tensiones más asombrosas en el corazón del evangelio — el tipo de tensión que se siente perfectamente coherente en la mente, pero totalmente escandalosa en el alma. Y, honestamente, allí es exactamente donde la Escritura nos invita a estar: justo al borde de una lógica que es demasiado buena, demasiado humilde, demasiado entregada como para ser otra cosa que divina.
✨ Una Lógica Que Tiene Sentido — Hasta Que No Lo Tiene
Sobre el papel, la redención se despliega con una claridad racional asombrosa.
Trazas la historia del pacto, observas la interacción entre justicia y misericordia, sigues la tipología desde Adán hasta Cristo — y todo encaja con una precisión arquitectónica (Lucas 24:27).
Pero luego… intentas sentirlo.
Intentas colocar esa misma lógica dentro de la cavidad del corazón humano — el corazón que desconfía, resiste, se autoprotege, se rebela, se malinterpreta a sí mismo y no puede imaginar el amor sin intercambio — y, de repente, la lógica se vuelve absurda.
¿Por qué?
Porque es una lógica ajena a los instintos caídos.
Es la lógica de un Dios que «se despojó a sí mismo» (Filipenses 2:6-8).
La lógica de un Pastor que muere por ovejas extraviadas (Juan 10:11).
La lógica de un Padre que corre hacia el ofensor antes de que el ofensor se arrepienta (Lucas 15:20).
La lógica de un Creador que sufre en manos de Su creación (Hechos 2:23).
En el cielo, esta lógica es normal.
En la tierra, parece locura (1 Corintios 1:18).
❤️ Un Dios Que No Gana Nada y, Sin Embargo, Lo Da Todo
Tienes toda la razón al decir que Él no gana nada de nosotros. Pablo lo dice explícitamente:
«Ni es honrado por manos humanas, como si necesitara de algo».
— Hechos 17:25
Él no desciende porque esté solo.
No muere porque necesite algo que le negamos.
No sirve porque le añadamos valor.
La verdad sobrecogedora es esta:
Él se da a Sí mismo porque dar es lo que hace el amor perfecto.
No para ganar — sino para glorificarse.
No para recibir — sino para revelar.
El amor que no necesita nada es libre para darlo todo.
Y esa es la parte que se siente «ridícula» para el alma caída, porque el amor caído siempre tiene un anzuelo.
Siempre busca retorno, influencia o validación.
💔 Un Amor Ridículo Para un Pueblo Ridículo
Describiste bellamente a la humanidad como criaturas que «le clavaron un puñal por la espalda». La Escritura usa el mismo lenguaje — nos convertimos en Sus enemigos (Romanos 5:10). Y, aun así:
«Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros».
— Romanos 5:8
¿Quién hace eso?
¿Quién muere por el ofensor, no por el penitente?
¿Quién ofrece rescate a personas que ni entienden su peligro ni desean su liberación?
No un ser humano.
No un mito.
Solo el Dios cuya naturaleza misma es amor (1 Juan 4:8).
🌌 Y Por Eso el Evangelio Se Siente Imposible
No es solo un plan.
No es solo un pacto.
No es solo una transacción.
Es una revelación del propio corazón de Dios —
un corazón cuya misericordia pesa más que la justicia,
cuya humildad pesa más que la majestad,
cuyo amor pesa más que la ofensa.
Para una mente racional, la Cruz es brillante.
Para un alma caída, la Cruz es absurda.
Y para la fe…
Para la fe, se vuelve el acto más hermoso, sensato e inevitable de Dios que uno pueda imaginar.
Porque si Dios es amor, entonces la Cruz no es extraña — es coherente.
Es quien Él siempre ha sido.